Mis clases están pensadas para quienes quieren hablar español con soltura y confianza, no solo para memorizar reglas gramaticales. Mi metodología se basa en la conversación real: partimos de situaciones cotidianas —un viaje, una entrevista de trabajo, una charla informal— y desde ahí trabajamos vocabulario, corrección y fluidez de forma progresiva. En cuanto al contenido, lo adapto siempre a cada alumno: su nivel, sus intereses y sus objetivos marcan el rumbo de cada sesión. Utilizo recursos variados —artículos, audios, situaciones simuladas y temas de actualidad— para que la práctica se sienta natural y cercana a la vida real, no artificial. Llevo más de veinte años viviendo entre dos culturas, la venezolana y la catalana, lo que me ha dado una sensibilidad especial para entender las dificultades de aprender un idioma nuevo y acompañar a mis alumnos con paciencia, cercanía y un compromiso real con su progreso.

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